Al avance imparable de las renovables en el transporte de viajeros por carretera.

El tiempo avanza y se imponen modos de vida mucho más sostenibles. En el transporte de viajeros por carretera, sobre todo en las ciudades es ya un hecho. A la irrupción de vehículos híbridos y eléctricos se suman los propulsados por Gas Natural y Biodiesel.

Desde hace unos años las distintas administraciones públicas imponen cuotas de porcentaje de flotas de transporte de viajeros. En el caso del gas el avance es bastante optimista, en Madrid, por ejemplo casi un 40% de la flota está impulsado por este tipo de combustible, que produce menos emisiones que sus homólogos diesel.

Ahora bien tampoco está exento de problemas. Las infraestructuras son más caras, las estaciones de servicio por ejemplo o la no preparación de los actuales intercambiadores, son algunos de sus inconvenientes.

En el caso de los 100% eléctricos, suponiendo que la electricidad consumida sea de fuentes renovables, el primer inconveniente está en la duración de las actuales baterías, el tamaño y la capacidad limitan su uso, pero sin duda es algo que con el tiempo conseguirán reducir el tamaño de las mismas y disminuir por otro lado el tiempo de carga.

Los autobuses híbridos, que proporcionan ahorros de hasta el 30 % de combustible, van contando más adeptos. Su bajo nivel sonoro y disminución de consumos los hacen ir avanzando. La oferta por parte de los fabricantes en este tipo de vehículos no es, de momento todo lo amplia que en los 100% diesel, sin  embargo la mayoría de los fabricantes ya tienen en desarrollo este tipo de productos.

Por otro lado el biodiesel, combustible procedente de aceites vegetales y obtenido también a partir de aceites usados, también va por buen camino, reduciendo las emisiones contaminantes hasta un 80%, siendo las de azufre inexistentes.

Todos estos avances resultan muy beneficiosos, pero por otro lado quedan asignaturas pendientes tanto por parte de la administración como por la de los usuarios. De nada sirven estos progresos, de un coste de adquisición superior para los operadores, si se encuentran con unas ciudades atascadas, con vehículos interrumpiendo los cruces, coches en doble fila y camiones u furgonetas descargando en la vía pública.

De modo que todos, administraciones, empresas de transporte y ciudadanos tenemos nuestra parte de cometido en que este cometido, en aras de la sostenibilidad del planeta. Así pues, manos a la obra.

By | 2016-10-17T10:55:38+00:00 octubre 17th, 2016|Noticias Enegía|0 Comments

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