Cara y cruz del futuro de la energía.

El avance de las energías renovables es tan imparable como el aumento del consumo. La primera pregunta o duda en la mente del consumidor es ¿qué sucede los días sin viento o sin sol cuando baja la producción de ambas energías?

La repuesta ya está en la mente de muchos… se almacenará en baterías, pero estas están evolucionando un tanto despacio y sus precios, al menos de momento, están altos. Luego viene la pregunta del qué sucederá el día después, porque tanto baterías como paneles solares y demás, tienen su fecha de caducidad y la industria tiene que tener también respuestas para ello.

Otro gran protagonista es el litio, metal que hasta no hace mucho se limitaba a nuestra querida tabla periódica e incluso a  ciertos medicamentos. Se ha convertido en el nuevo oro de la industria del siglo XXI, hasta tal punto que provoca tensiones políticas e incluso maniobras de dudosa legalidad democrática. 

La opinión pública, por fortuna, se va concienciando cada vez más de la necesidad de una energía limpia y sostenible, pero para triunfar tiene que “democratizarse” o lo que es lo mismo, estar al alcance de todos los bolsillos y economías, mientras esto no ocurra el camino es difícil, no solo tiene que sacrificarse el consumidor sino también todos los agentes implicados, el compromiso compete a administraciones públicas, empresas y consumidores.

Hay que ser realistas y prácticos, en el caso de la automoción por poner un ejemplo más que evidente, no puede ser que un vehículo eléctrico pequeño tenga el precio de una berlina de lujo, de momento solo está al alcance de gente con alto poder adquisitivo, muy lejos de la gran mayoría, si a ello añadimos que para tener un punto de recarga necesitas una vivienda unifamiliar los contras son muchos.

Al menos queda el consuelo que una parte de este tipo de población ya está moviendo ficha a favor de las energías renovables y que según vayan aumentando las ventas se producirá una paulatina bajada de precios al reducir los costes de fabricación. Esperemos que en poco tiempo todas las cubiertas e incluso las vías públicas sean productoras de energía además de cumplir sus funciones habituales. El futuro lo necesita si queremos que todo mejore sin afectar a nuestra calidad de vida o incluso la mejore.

By | 2019-12-16T10:18:25+00:00 diciembre 16th, 2019|Noticias Enegía|0 Comments

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