Ciudades inteligentes. ¿En que consisten?

Cuando uno pasea por las ruinas de ciudades antiguas, de muchas y diversas culturas, uno no dejar de sorprenderse al encontrar alcantarillado, desagües, canalizaciones, señalización, etc. En otros casos, hay ciudades modernas, con calles bien distribuidas, buenos accesos, etc. que responden a urbes nuevas, surgidas de pavorosos incendios en época muy lejana. Otras, la mayoría en realidad, van creciendo sin orden ni concierto, aumentando de tamaño a la par que sus problemas.

Sin embargo la tendencia actual y preocupación de muchos gobiernos, o más bien debería serlo, es un crecimiento planificado, con la vista puesta en el futuro, es ahí donde surge el calificativo de ciudades inteligentes.

En ellas se tienen en cuenta todas las necesidades y servicios y están interconectados. De este modo, el alumbrado público está dotado de bombillas de bajo consumo, los semáforos se regulan no del modo clásico, con una frecuencia constante e ininterrumpida, sino en función del tráfico y favoreciendo siempre al transporte colectivo.

La generación de energías limpias, uno de nuestros principales temas cuenta siempre con el apoyo de sistemas de almacenamiento de la energía que no se consume. La provisión de agua, tan presente en la planificación las antiguas ciudades en forma de acueductos o increíbles y sorprendentes canalizaciones como las de Machu Pichu, discrimina entre las necesidades de alimentación y lavados, de otras menos exigentes como puede ser el riego de parques y jardines.

Necesidades como los aparcamientos, disuasorios o no, deben ser organizados y facilitar de modo especial el acceso a los conductores, priorizando siempre el posterior acceso y movilidad en el transporte público. Así pues, en un futuro más cercano del que nos imaginamos, habrá indicaciones de donde se encuentran las plazas libres, tal y como vemos ya en muchos aparcamientos públicos.

Todos los servicios estarán en conexión fermente a través de centros de control, capaces de coordinar emergencias tráfico y todas las necesidades de los ciudadanos y visitantes. Del mismo modo el tratamiento de residuos, algo tan importante con el aumento de las poblaciones, deberá se mucho más eficaz tanto en el reciclaje como en su capacidad de convertirlos en energía.

Esperemos que todos los organismos y empresas planifiquen a medio y largo plazo para conseguir un mundo mucho más habitable, sano y ecológico, lejos de las aglomeraciones y contaminación que caracterizan a la mayoría de ciudades del mundo. Políticos de todas las tendencias e ideologías deben hacer causa común dejando que técnicos y especialistas profesionales gestionen las ciudades del siglo XXI y posteriores.

By | 2017-06-13T18:07:48+00:00 enero 9th, 2017|Noticias Enegía|0 Comments

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