Cocinando eres un Sol

Llega el verano, una estación que nos trae temperaturas más elevadas y muchas más horas de sol al día. Una época ideal para hacer más vida al aire libre y para algunos afortunados disfrutar de pequeños jardines o terrazas… Para quienes gustan de cocinar al aire libre de una forma más natural y sostenible, ya existe un artilugio capaz de hacerlo aprovechando la energía del sol: los hornos solares. 

En un principio se usaron de manera mayoritaria en la industria. Potentes reflectores parabólicos o helióstatos concentran la luz solar sobre un punto focal, pudiendo alcanzar temperaturas de hasta 3.500 ºC. Esa energía puede usarse para generar electricidad, en fundiciones o fabricación de materiales como hidrógeno y otros.

Los hornos solares domésticos permiten cocinar, pasteurizar agua o hacer parrilladas de forma económica y ecológica. ¿Recordais cuando incendiábamos una hoja de papel con una simple lupa escolar? Se trata del mismo principio aplicado a dispositivos para cocinar.

Existen varios tipos de hornos solares:

De concentración. Un haz de luz rebotado en un reflector parabólico incide en una olla donde se cocinarán los alimentos. Generan altas temperaturas y permiten freír alimentos o hervir agua. Como alcanzan altas temperaturas, es necesario manejarlos con material protector adecuado y precaución, aunque los actuales modelos domésticos incluyen ciertas medidas de seguridad para evitar “sustos” al usuario.

Horno o caja. Se trata de una caja térmicamente aislada, diseñada para capturar la energía solar y mantener caliente su interior. Suelen estar fabricados con materiales aislantes que evitan quemaduras e incendios en el entorno donde se usan. Este tipo de cocción conserva el sabor y las propiedades de los alimentos.

Otras características en su construcción optimizan el funcionamiento de este tipo de hornos.

Al incorporar un cristal, el efecto invernadero aumenta el calor en su interior.

Algunos modelos incorporan reflectores externos que multiplican la luz que llega al horno.

El uso de material aislante en su interior impide o minimiza la pérdida de calor del sistema.

Es importante el cierre hermético de la puerta del horno, ya que el calor puede escapar, no alcanzándose la temperatura adecuada para una correcta cocción de los alimentos.

El volumen de la caja y su diseño teniendo en cuenta la mayor exposición a la luz del sol es otro de los factores que favorecen la optimización de la energía. 

Por lo general, son de color negro mate, ya que es el color de mayor absorción de radiación.

Sólo queda elegir el modelo que mejor se adapte a nuestras necesidades y disfrutar de una cocina basada en una energía sostenible. El resto, depende de nuestra habilidad como cocineros.

 

 

By | 2020-05-23T13:15:46+00:00 mayo 23rd, 2020|Noticias Enegía, Sin categoría|0 Comments

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