La tecnología LED nos mira desde lo alto.

En agosto de 1982 se estreno una película mítica para muchos aficionados a la ciencia ficción, Blade Runner. Nos presentaba un Los Ángeles caótico en el 2019 por el que cruzaban enjambres de coches voladores y enormes pantallas en las se proyectaban sugerentes imágenes de una conocida marca comercial. Hoy, muy pocos coches vuelan, tan sólo algún prototipo en fase experimental, híbridos entre coche y helicóptero; aunque hay que reconocer que la tecnología dron evoluciona a pasos de gigante.

Sin embargo nuestras ciudades si se han visto invadidas por una espectacular publicidad exterior gracias a la tecnología LED SMD de las grandes pantallas. Mensajes de todo tipo iluminan nuestras calles y nuestra retina; más brillantes y más respetuosos con el medioambiente que sus antepasados anuncios de papel, descoloridos por el sol. Las pantallas LED de alta gama (utilizan cables de oro en vez de cableado de cobre) no sólo son mucho más eficaces a la hora de hacer llegar nuestros mensajes al consumidor, sino mucho más eficientes en cuanto a consumo energético. Este varía según se trate de una pantalla de exterior, recomendable para escaparates por su mayor luminosidad/brillo o de interior. Su consumo medio oscila entre 200 y 150 vatios por metro cuadrado y su rendimiento energético aumenta si cuentan con un sensor lumínico que adapte el brillo a las condiciones ambientales. Su mayor durabilidad y poca emisión de calor supone también un ahorro energético a la larga.

Los anunciantes están de enhorabuena, ahí fuera hay una tecnología que hará que sus productos se vean más y mejor con menor coste energético y la “profecía” de Blade Runner se habrá cumplido.

Texto: Javier Alcaine/Foto: Rosa Liarte.

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By | 2020-01-15T18:56:06+00:00 enero 15th, 2020|Sin categoría|0 Comments

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